Un desastre. Una desaliñada. Así, con esas dos calificaciones que sientan como un jarro de agua fría por la espalda, las "super mamás" describen a casa y mujer trabajadora, respectivamente.
Y no lo entiendo. Hay veces que no sé por qué las mujeres tendemos a tratar de estar por encima de las demás féminas que estén en un radio de 30 metros. ¿Acaso no estamos todas, más o menos, en la misma situación? ¿No tenemos ya suficiente con vivir en un mundo de hombres (por fortuna, cada vez menos), como para que entre nosotras también nos pisoteemos? Para algunas, parece ser que alzarse como la hembra alfa es mucho más prioritario.
Llevo algunos días dándole vueltas al tema de la mujer que es madre y que además trabaja. No diré la madre soltera, aunque si analizamos con profundidad la situación, la que está casada tiene todavía más responsabilidades. Una madre trabajadora casada (ya hasta el mero hecho de añadirle tantos apellidos resulta agotador), debe ocuparse de: niños (cuantos más, peor), casa (cuanto más grande, peor) y marido (cuanto más marido, peor). Y, por supuesto, de ella misma. No solo debe de estar acicalada en su día a día como madre, también tiene que cuidar su uniforme de superheroína cuando va a la oficina*.
No sé por qué se le exige esto. Esa perfección casi divina. Nadie podría aguantar eso durante todos los días del año (laborables), pero ellas lo hacen. Como pueden. Porque, al mínimo fallo, siempre hay alguna madre casada que estará ahí, acechando entre los grupos de demás madres casadas, deseando encontrar cualquier detalle que sirva para animar el café de por la tarde con sus amigas. ¿A qué se debe esto? ¿Por qué deben ser las que más tienen que trabajar las que menos margen de error tengan?
Además, no nos engañemos. Al final, una de las cosas que más reconforta es ver la sonrisa que tu madre siempre tiene guardada para ti cuando llega del trabajo. Por más tiempo que pasen en casa las "super mamás". Y esa sonrisa, no te la regala por lo que pueda decir el ejército de cotorras, que, por fortuna, aun no ha aprendido a poner cámaras de vigilancia en casa. Esa sonrisa te la regala porque sabe que, seguro, le has echado una mano en la casa. Y sí, vale, porque te quiere mucho.
Y es que en el trabajo será una empleada más... Pero en casa, ella seguirá siendo siempre la jefa.
*Al contrario que Superman.
