¿Cómo es posible que un Salón de Actos tan grande, se quede pequeño y obsoleto cuando se empieza a hablar de paro? No tengo una respuesta, ni mucho menos, pero sí os puedo confesar que sucede. Cuando empiezas una nueva etapa de tu vida, lo último que quieres es que te estén martilleando constantemente con todos los puntos negativos de dicha fase. Te martillean tanto que os aseguro que duele la cabeza. Literalmente.
No es fácil aguantar el tipo en ese momento. Y agradeces estar sentada en una butaca cómoda, de buenos posabrazos, para sentirte un poco reconfortada y notar menos cómo tiemblan tus piernas. Aunque por más mullido que sea tu asiento, el revolverte en él y pensar "por favor, otra vez, ¿por qué no cambian de tema?" son dos cosas que no puedes evitar. Es incómodo. Y te hace sentir mal. No es que estudiar sea precisamente gratuito, y ya te sientes culpable por el hecho de que tus padres te lo estén pagando sin pedirte a cambio nada más que notas, como para que encima nos taladren la cabeza con índices de paro y demás dificultades de la profesión. Ya lo sabemos. Lo sabíamos ya cuando elegimos la rama de bachillerato, y lo sabíamos mientras veíamos las notas de selectividad. Vamos a ser periodistas, intentamos saberlo todo.
En muchas ocasiones a lo largo del día te dan mil y una razones para abandonar, para sentir que estás perdiendo el tiempo y para plantearte el estudiar otra cosa. Tienes el momento de debilidad como cualquier otro ser humano. Sin embargo, cuando sales de la facultad y de nuevo te encuentras con la situación actual, con la cantidad de cosas que hay por denunciar, y con todos esos personajes que se frotan las manos sin que nadie les dé un momento incómodo (el que les debemos por todas esas charlas incómodas sobre cifras negativas y tasas de paro), piensas que, efectivamente, lo hiciste bien al elegir estudiar periodismo. Si no has pensado esto, entonces sí, métete en otra carrera.
Hoy me han enseñado un concepto importante, que ha estado ahí agazapado en la penumbra y que no tenía ni la más remota idea de cómo definirlo. Hoy he entendido que cuando el periodismo se ve atacado de esta forma tan brutal, es porque algo va mal. En una democracia, hace falta periodistas.Hace falta que haya gente que cubra todas esas barbaridades que se nos escapan. ¿Por qué precisamente cuando hace más falta que haya información, el sector está más débil? No sé qué entienden últimamente los políticos por democracia, pero yo el concepto lo tengo muy claro. Ésta ha sido una de las razones por las que he dicho "vamos a seguir con esto".
Otra razón ha sido la visita de Ana Pastor a la facultad. Nos ha enseñado un nuevo modelo de periodismo: el incómodo. Llegó, como si fuera una más, y nos habló como si hiciera poco menos de un año que terminó la carrera. Y luego le hice una pregunta. No quería irme de allí sin hacerle una puñetera pregunta, porque de lo contrario, cuando llegara a casa me sentiría horrorosamente mal conmigo misma. Y eso no lo podía permitir.
Como hacerme la foto con ella estaba ya más descartado que una carta de póker en la baraja española, le tenia que hacer la pregunta.
Ella decía que para hacer periodismo incómodo, necesitas estar respaldado por tu jefe. Necesitas que alguien te guarde las espaldas mientras tú estrangulas al entrevistado a preguntas. Yo le pregunté que si ella, aun sintiéndose defendida, había tenido problemas al elaborar la batería de preguntas, para que no quedaran, digamos, políticamente incorrectas. También le pregunté que si en alguna entrevista, alguna vez, había pensado que quizás se había pasado y era mejor "recular".
Entonces me dijo que se le ocurrían muchísimas preguntas malvadas el día antes de la entrevista, y que tenía que ser consciente de lo que a un ciudadano normal le gustaría preguntarle al político de turno si lo tuviera delante*, porque ella sí tiene la suerte y la oportunidad de hacerle esas preguntas. Y que nunca se había arrepentido de haber hecho una entrevista incómoda.
Y esa ha sido mi primera pregunta a una personalidad importante. Espero que para la próxima haga más preguntas y mejores. Le gustó que alguien de primer año le hiciera una pregunta, y a mi también me gustó escucharme haciéndosela. Yo que pensaba que no iba a tener valor...!!
De momento, me toca seguir repasando....
*Aunque igual, más que preguntarle, a más de uno le gustaría "arreglarle" la cara.

Espero que sigas haciendo preguntas inteligentes y que sigas teniendo la misma ilusiun. Enhorabuena.
ResponderEliminarLas preguntas inteligentes intentaré hacerlas siempre... Siempre que la "bombillita" de mi cabeza no se funda jajajajaja.
EliminarLa ilusión sí que va a estar siempre, aunque se me fundan hasta las bombillas de casa.
Gracias por pasarte, de verdad. Un abrazo.
Sin duda el amor a la carrera es el principal motor, a convicción y el estar segura de que camino es el que es para ti... Los periodistas por mas que se quieran alejar de su vereda, tienen esa vocecita interior que los hace regresar, la vena periodística es muy fuerte. Por eso siempre he pensado que si sabes lo que quieres y luchar por ese sueño, ese sueño va a luchar por ti, en mas de una ocasión te irá dando satisfacciones que te demostrará que vas bien, que esto es para ti... justo como en esta ocasión que has tenido tu primera "entrevista" a una personalidad. Felicidades y sin duda vas por buen camino, no dejes que nadie te diga que no puedes o que no mereces hacer lo que te gusta.
ResponderEliminarPienso igual que tú :) yo siempre he dicho que para estudiar una carrera durante 4 años... te tiene que gustar mucho, porque si no se vuelve un sacrificio y una condena. Hay que tener amor, como tú dices, por lo que estás haciendo y por lo que más adelante (si todo va bien) acabarás ejerciendo. Yo no podría haberlo explicado mejor que tú :) o por lo menos, no se me ocurre la forma de hacerlo. En esta carrera tienes que tener ese instinto que te empuja a querer saber, a criticar, a escribir...
EliminarSiempre hemos dicho que hay que luchar por los sueños para que los sueños nos devuelvan el favor :)
Gracias mi niña por tu comentario. Un beso enorme